| Artículo
publicado en la Revista Educarte N° 21. 2° semestre
2000.
Páginas 5 a 9
POSIBILIDADES Y LIMITES
EN LA INTEGRACION DE LAS DISCIPLINAS DE LA EDUCACION ARTISTICA
Verónica García-Huidobro
V.
Actriz, Pedagoga y Directora Teatral
En Chile, la educación
y el arte experimentan cada día, con mayor fuerza,
la necesidad de compartir un espacio común de pensamiento
y acción como desafío a las interrogantes que
se plantean desde el marco institucional.
Desde 1990, nos encontramos en un contexto en el cual la educación
es el eje del desarrollo y la primera prioridad como país.
Iniciativas gubernamentales dan cuenta de un conjunto de acciones
que buscan mejorar la calidad, eficiencia y equidad de condiciones,
procesos y resultados de la educación.
La necesidad de concebir la educación
como un proceso global que une las fases de planificación
con las de presupuesto, ejecución y evaluación,
hace que cada día sea más importante el empleo
de proyectos integradores como instrumentos para dicho desarrollo.
Hoy, frente a la globalización, el arte unido a la
educación aparece como el eje fundamental del resguardo
de nuestra identidad.
Desde esta perspectiva sinérgica, ambos estimulan el
incremento de la conciencia y la ampliación de la capacidad
humana para soñar y levantar alternativas de cambio.
En la lógica de la multidimensionalidad, la diversidad
como nuevo paradigma de trabajo, ha colocado en interrelación
a la cultura, el arte y la educación.
Santillana sostiene que desde siempre, teatro y educación
han caminado estrechamente unidos: recordemos que en el teatro
griego, la palabra didaskalia, utilizada para designar el
montaje escénico, significaba a la par la enseñanza
de la obra al coro encargado de ejecutarla. De manera que,
en Grecia, cuando un director/a dirige una obra, ese director/a
está enseñando-instruyendo una obra.
Por lo tanto, desde el origen podemos deducir
el enorme potencial integrador que tiene el arte del teatro
como facilitador de la alfabetización multiestética,
como unificador de todas las artes: música, literatura,
plástica, danza, medios audiovisuales, arquitectura,
etc., promoviendo entre ellas procesos interactivos y poli-semióticos
de elaboración y síntesis.
La representación teatral posee el don de hacer interactuar
diferentes códigos artísticos, desde sus propios
lenguajes, produciendo un discurso único con múltiples
puertas de entrada sensoriales, afectivas, intelectuales y
valóricas.
Apoyándose en la narrativa de una obra de teatro como
soporte de significación, se puede explorar por ejemplo:
el lenguaje para decir; la luz y el color para sugerir; la
música para construir climas y atmósferas; la
danza y la expresión corporal para revelar al ser humano
en su dimensión dinámica; la plástica
para dar formas y re-significar el espacio.
El teatro ha representado el imaginario de la sociedad chilena
desde el inicio de la nación evidenciando y dando continuidad
al pensamiento y a la memoria de nuestro territorio.
La existencia de la Carrera de Actuación Teatral, el
promedio de producciones teatrales en cartelera, las obras
escolares estrenadas, el incremento del teatro educacional
y vocacional a nivel nacional, ha reforzado el rol del teatro
como una expresión consolidadora de nuestra identidad
ubicándolo como una importante actividad cultural del
país.
Por ello, el arte escénico es un legado cultural, un
patrimonio que merece un lugar significativo en la Reforma
Educacional Chilena.
Sabemos que la educación no está
constituida sólo por el curriculum visible, sino que
además, incorpora un saber oculto de otros referentes
implícitos de aprendizaje.
Por otra parte, se observa que el teatro no limita su rol
sólo a la producción de talentos y productos
para las industrias culturales, sino que además se
define como un lenguaje artístico que contribuye poderosamente
al desarrollo de procesos educativos en la construcción
de la expresividad, la sensibilidad y el sentido social de
una comunidad.
Dentro del rol social y crítico que el teatro articula
al estar cumpliendo una función en relación
a la educación artística, la Pedagogía
Teatral tiene la capacidad de elaborar y poner en práctica
una estrategia de trabajo que entiende el teatro como un gran
recurso de integración y aprendizaje, motivador de
la enseñanza, facilitador de la capacidad expresiva,
ente de sanación afectiva y proveedor de la experiencia
creativa, que orgullosamente hace su aporte desde el campo
creativo al campo educacional.
Como metodología activa en el aula,
la Pedagogía Teatral ha sufrido procesos de cambio
desde sus primeras experiencias hasta hoy:
1.- Tendencia Neo-clásica, donde el
oficio, la profesionalización, la técnica, la
tradición y el rigor del arte del teatro ocupan el
sitio de honor.
2.- Tendencia el Progresismo Liberal, en donde el acento es
el desarrollo de la persona a través del juego dramático.
3.- Tendencia Radical, cuyas conclusiones interpretan el rol
social del actor y del teatro como agentes transmisores de
una idea.
4.- Tendencia del Socialismo Crítico que entiende el
teatro y la educación en una relación inseparable
con su entorno mediato e inmediato.
En Chile, la Pedagogía Teatral que
centra su campo de enseñanza en el desarrollo afectivo
del individuo, buscando contribuir al proceso de aprendizaje,
encuentra su inserción en tres campos de acción:
a) Al interior del sistema educativo como
herramienta pedagógica en otras materias y/o como materia
en sí misma, llamada Expresión Dramática
o Dinámica, pretende lograr un desarrollo integral
de los escolares en cuanto a sus aptitudes y capacidades para
contribuir a formar personas íntegras y creadoras.
b) Al exterior del sistema educativo como Taller de Teatro
Extra-programático que posibilita la participación
creativa, contribuye al desarrollo y a la realización
individual, enriquece los códigos de comunicación
y brinda nuevas formas de establecer una interacción
entre los alumnos y la comunidad; todo lo anterior mediante
la preparación y presentación de un montaje
teatral.
c) La dimensión terapéutica en donde el teatro
se articula como apoyo social y en donde el teatro no constituye
un fin en sí mismo sino que trabaja con las áreas
impedidas del campo físico o psíquico de las
personas, ayudándolas a comprender su limitación
para revalorarse e intervenir socialmente desde su diferencia.
Sin embargo, las tres tendencias mencionadas
anteriormente están guiadas por los mismos principios
básicos que son:
a) Desarrollar, en primer término,
la Vocación Humana de los individuos y la Vocación
Artística en segundo término. Es una disciplina
articulada para todos y no sólo para los más
dotados.
b) Entender el juego como el punto de partida para cualquier
indagación pedagógica. El juego dramático
se constituye como el recurso educativo fundamental. El teatro
es un medio al servicio del alumno y no un fin en sí
mismo.
c) Respetar la naturaleza y las posibilidades objetivas de
los alumnos según
su etapa de desarrollo, estimulando sus diferentes intereses
y capacidades en un clima de libre expresión.
d) Entender la herramienta como una Actitud Educativa más
que como una Técnica Pedagógica, vale decir,
privilegiar el proceso de aprendizaje por sobre el resultado
final de dicho proceso.
Sumado a todo lo anterior emerge un concepto
diferente del rol del profesor. El docente está visto
por la pedagogía teatral como un Actor-Agente de Cambio-Facilitador
del proceso de aprendizaje. Un ser humano capaz de otorgar,
conceder y reconocer autoridad a un fenómeno que se
produce cuando co-existen una tierra fértil (el alumno/a
equivalente al 50%), y una buena semilla (el facilitador/a,
equivalente al otro 50%), en donde se articule, por un acto
de afectividad humana, el proceso creativo de aprendizaje,
tan ansiosamente esperado por toda la comunidad escolar.
Por ello se hace cada vez más urgente crear un espacio
especializado de desarrollo docente para que el actor y el
profesor se inserten en su rol de Pedagogos Teatrales en la
comunidad escolar, utilizando equilibradamente un conjunto
de orientaciones, disposiciones, conocimientos, habilidades
y destrezas deseables y factibles, para alcanzar un grado
académico determinado y ejercer labores ocupacionales
creando propuestas metodológicas innovadoras para el
sistema educativo tradicional chileno.
En síntesis, la inclusión de
la Expresión Dramática en el sistema educacional
chileno, mediante el nuevo formato que ofrece la Reforma Educativa
para las artes:
- tiene un papel fundamental que desempeñar
en la educación y en el área afectiva de las
personas, incluyendo todos los niveles de la expresión
y la creatividad, desde el juego espontáneo hasta las
creaciones artísticas individuales y colectivas más
elaboradas.
- como instrumento metodológico en la enseñanza
tradicional va más allá de la formación
de un futuro público teatral, se refiere a impulsar
mediante el Juego Dramático los más variados
aspectos del desarrollo del ser humano.
- en el aula permite desarrollar el concepto de valoración
y autovaloración en cada una de las etapas de trabajo,
enseñando tanto a docentes como educandos a confrontarse,
tomando como referencia el proceso de aprendizaje y no el
resultado final.
Asimismo, la Pedagogía Teatral, como
metodología activa en el aula:
- Permite planificar actividades teatrales
que abarquen las diferentes categorías de los dominios:
cognitivo, psicomotriz y afectivo, respectivamente.
- Propone un espacio para iniciar tanto a docentes como educandos
en la práctica teatral, poniendo a su disposición
facilitadores competentes en la materia.
- Abre el campo de investigación sobre la formación
y la función de éstos, como nexos entre la pedagogía,
el teatro y nuevas estrategias educativas.
- Permite que el universo escolar y adulto accedan de forma
progresiva al aprendizaje de la técnica teatral, mediante
un acercamiento al placer de actuar, descubriendo en la expresión
escénica los beneficios de la creatividad y el mundo
afectivo personal.
- Busca apoyar la implementación de proyectos educativos
que modifiquen los planteamientos tradicionales con que la
educación ha desplazado los programas artísticos,
entendiendo la Expresión Dramática como un aporte
integrador para responder a los intereses, necesidades y expectativas
de los educandos, para flexibilizar los programas y objetivos
de la educación chilena, y, para ampliar los criterios
con que los pedagogos enfrentan, planifican y desarrollan
su actividad docente.
En la Educación Especial, la Pedagogía
Teatral es un marco de acción y de orientación
psicodinámica y comunitaria que, como herramienta terapéutica,
pretende facilitar la toma de conciencia de las propias dificultades
y limitaciones que afectan a este universo, permitiendo mantener
y sanear los vínculos entre el discapacitado y su medio
ambiente, perfeccionando y complementando los hábitos
adquiridos en pos de potenciar su capacidad laboral.
Lo fundamental es abordar este espacio acotado de negociación
bajo la perspectiva de una educación holística
entendida como una filosofía social, basada en el respeto
a la vida y en una profunda consideración por las diferentes
potencialidades humanas que aseguran el curso de nuestra evolución
cultural.
Una actitud que tome en cuenta las habilidades sociales, aquellas
interacciones que mantenemos con objetos, espacios y seres
vivos que potencian nuestra humanidad, nuestra relación
como individuos diversos, con la comunidad, la nación
y el planeta.
La complejidad con que se nos plantea el tema del teatro en
la educación es la mejor garantía de su riqueza,
de su capacidad integradora con otras disciplinas artísticas
y de la amplitud de sus posibilidades pedagógicas como
un paso necesario en el perfeccionamiento de nuevos agentes
nacionales de Educación Artística.
Docentes capaces de innovar y llevar a cabo en sus diversos
entornos, experiencias actuales y aventuras educativas con
imaginación, creatividad y rigor académico,
partiendo de las posibilidades y llegando más allá
de los límites, en el contexto de la Reforma Educacional.
*. (Seminario “Innovación
en la Educación Artística. Experiencias actuales
y reforma educacional”, organizado por Amigos del Arte).
NOTA:
si Ud., va a citar este artículo le rogamos hacer referencia
a la fuente.
Fuente:
Revista Educarte N° 21. 2° semestre 2000. Páginas
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